Quién sabe Alicia, este país no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?
Y es que aquí, sabés, el trabalenguas trabalenguas, el asesino te asesina y es mucho para ti.
Ya no hay morsas ni tortugas.
Estamos en la tierra de nadie, pero es mía.
Los inocentes son los culpables, dice su señoría, el rey de espadas. No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo, no tendrás poder ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos piensan en volver a nublarnos el camino.
Sobre el pasado y sobre el futuro, ruinas sobre ruinas,
querida Alicia.
