El reloj marca las 4:48 de la mañana.
El lapiz se desliza sobre el papel
Y escribe lo que mas me duele admitir.
La derrota toco mi puerta
Y no parece tener intenciones de alejarse.
Parece que solo me queda luchar
Por mas que persiga algo que jamas me pertenecera.
La sombra de un sauce de ramas secas
Baila a lo lejos como una silueta inerte,
Usando mis penas como fuente de energia.
Las hojas susurran mil verdades
Y el viento grita mil realidades
Que mis oidos se reusan a escuchar.
El reloj ahora marca las 5:16
Y mi cabeza me dice que ya es hora de ceder.
Que debo rendirme ante lo que esta frente a mis ojos,
Y por mas que me desgarre la garganta al decirlo,
Aceptar que jamas seras mio.